The Washington Post fue fundado en 1877 por Stilson Hutchins y tres años después se convirtió en el primer diario de publicación diaria en la capital estadounidense. El rotativo que ganó fama mundial por su investigación en el escándalo de ‘Watergate’ lanzó por primera vez su ciberperiódico en 1996.

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En el verano de 2013, empezó a cobrar por la lectura de los artículos de su página web, y comenzó aplicando una tarifa mensual a aquellos lectores que realizasen la consulta de más de una veintena de artículos mensuales.
En ese mismo año, el consejero delegado de Amazon, Jeff Bezos, compra el periódico tanto en su vertiente impresa como en la digital por 250 millones de dólares. Esto supuso un cambio del viejo Periodismo al que estaban acostumbrados los lectores del diario hacia la nueva economía emergente de empresas como la propia Amazon.

Desde el primer momento en el que se produce esta compra, el medio se ha convertido en una especie de laboratorio en el que se está comenzando a crear lo que podría denominarse como una nueva era para los medios de comunicación bajo el paradigma de Internet. Amazon busca la manera en la que pueda convertir a The Washington Post en la empresa número 1 del
comercio minorista a través de Internet.
Tras el pequeño bache que estaba pasando el Post en los últimos años con la llegada del equipo de Bezos han puesto a disposición de los empleados mayor cantidad de recursos, tiempo y tranquilidad para hacer bien su trabajo. Otro cambio realizado es el de pensar en el diario como una empresa de esta manera quienes trabajan en él afirman que con la llegada de Bezos ha dejado de hablarse de lectores para interesarse por los clientes.
En el ámbito específico del ciberperiódico, también se han añadido algunos cambios. Uno de ellos es la introducción, dentro de su página web, del llamado “Morning Mix”: una sección en la que se acumulan una selección de historias sacadas de las redes sociales o de medios digitales nativos como The Huffington Post. Cada día un equipo de editores los recopilan y reescriben cada día, rompiendo con una de las reglas usadas tradicionalmente por el medio: no se publicaba nada en la web que no hubiera sido utilizado por sus redactores.
The Washington Post se reinventaba en 2014 en el ámbito de las tabletas, estrenando una aplicación para encajar en las nuevas tendencias de consumir información en cualquier momento y en cualquier lugar.

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