La rotoplana

LA ROTOPLANA

El Norte de Castilla daba la bienvenida al Siglo XX con un número especial que tuvo una tirada de 16.000 ejemplares. Cada uno estaba dotado de 8 páginas, lo que ya suponía per se un gran desembolso para el diario a largas columnas descontando dos y media destinadas a la publicidad. Contaba también con un anuncio a toda página en la contraportada de la Gran Sastrería Bilbaína. En el artículo que abre el diario, César Silió, por entonces copropietario de El Norte, mostraba un gran interés en modernizar sus talleres aprovechándose de grandes inventos.

Uno de los grandes avances en este diario vino en el año 1896 de la mano de un nuevo local ubicado en la Acera de Recoletos. Se trataba de una rotoplana de la marca ‘Marinoni’ cuya incorporación se vio reflejada en el número del 1 de noviembre. La razón principal de esta adquisición era el creciente censo de la ciudad vallisoletana que seguía necesitando, cada vez más, un diario del que informarse.

rotoplana1

Imagen extraída de laprensagrafica.com

 

La nueva ‘Marinoni’ no es más que una mejora de la creada por un tipógrafo francés  Hypolite Marinoni y presentada en la Exposición Universal de París en 1889. Estamos ante, según el diario, “una máquina de doble reacción” que permite realizar una tirada mucho más veloz. Se puede considerar el nexo de unión entre la prensa tradicional de Gutenberg y la moderna rotativa. Su funcionamiento era el de un rodillo que aplastaba la hoja contra una pletina entintada. La gran novedad que incorporaba consistía en que, mediante un sistema de cilindros, la hoja se imprimía a dos caras, agilizando así todo el proceso.

Por otra parte también era capaz de imprimir las cuatro páginas del periódico a la vez. Cabe destacar que en sus inicios, Marinoni la bautizó como una “máquina de reacción”. Este sistema mejoró las primeras rotoplanas que ya funcionaban en la Imprenta Castellana, liquidando el proceso de impresión en un breve espacio de tiempo. De este modo, la máquina de reacción de Marinoni creada en 1847, versión beta de la que llegara a El Norte, era capaz de generar una tirada de entre 5.500 y 6.000 números por hora. Por esas fechas, la tirada media de un diario era de unos 3.000 ejemplares a la hora.

Esta gran velocidad de tirada permitía al periódico una distribución mucho menos compleja. Es reseñable que la población de la ciudad vallisoletana ostentaba por aquel entonces 69.000 habitantes dentro de una provincia de 279.000. estamos ante una fotografía en la que la información principal era la agrícola, al igual que gran parte de sus lectores, residentes en núcleos lejos de la capital, siendo así necesaria una pronta y eficaz distribución, algo que fue posible, en parte, gracias a la nueva rotoplana.

 

Adrián Fuente

Rebeca Lozano

Esther Martínez

Patricia Ortega

 

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