Línea de tiempo de la evolución tecnológica de El Norte de Castilla

La historia de El Norte de Castilla reflejada en la siguiente línea de tiempo. ¡Pincha sobre la imagen y descúbrelo todo!

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(Si quieres verla en 3D, abajo a la izquierda tienes un botón que te permitirá cambiar el formato)

Post realizado por Marta Tascón, Esther Olivares, Claudia Rojas y Óscar Quindós.

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La historia de las maquinitas de El Norte

Diferentes máquinas han ido facilitando la labor de los redactores de El Norte de Castilla. A continuación, destacamos las más significativas:

1) LUDLOW

La Ludlow es una composición tipográfica de metal caliente, un sistema utilizado en la impresión tipográfica. El sistema estaba a medio camino entre la composición manual y la composición mecánica. Recibía el nombre de la empresa fundadora, Ludlow Typograph Co. La patente es de 1913.
El invento consiste en una máquina en la que el operador componía a mano los textos, normalmente en cuerpos bastante grandes, pero con matrices en lugar de tipos móviles, lo que suponía un gran avance. Después, el componedor se colocaba en la máquina y se rellenaba la línea con plomo fundido.
En El Norte, la Ludlow se introduce en 1970, aunque en realidad era un modelo llamado ‘Nebitype’, de funcionamiento similar pero de apariencia distinta. La máquina consistía en un mecanismo que contenía un crisol para calentar el plomo, unas palancas y un motor.

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2) LINOTIPIA ELEKTRON

La Linotipia Elektron era un modelo electrónico de linotipia que destacaba por su rapidez, ya que permitía una mayor velocidad a la hora de teclear las líneas.
Fue introducida en El Norte entre 1969 y 1970 y se utilizó principalmente para los titulares medianos.

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3) XENOTRON

El Xenotron era una máquina cuyo objetivo consistía en lograr que las páginas quedaran compuestas y listas para pasar a la fase de impresión.
Fue introducida en El Norte en 1985, aunque apenas duró 2 años debido a que no resultaba muy útil.
La adquisición de dos xenotrones fue un gran fracaso para el periódico, a causa de su elevado precio, en torno a 11 millones de pesetas en su momento, unos 75.000 euros.

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4) TELEFOTO

El Telefoto consistía en una especie de fax de alta calidad que permitía recibir imágenes. Estas llegaban junto con el pie de foto mecanografiado. El papel que se utilizaba para recibirlas era fotográfico, por lo que resultaba un procedimiento carísimo.
Fue introducido en El Norte en 1980 y se utilizó hasta 1995 o 1996, aunque en esa época ya se recibían pocas mediante ese sistema.
La adquisición del Telefoto supuso reducir el tiempo que tardaban las fotos en llegar al periódico. Esto provocó que la edición se pudiera cerrar con mucha más antelación.

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5) DIMO

El Norte de Castilla poseía una dimo que le permitía grabar sobre zinc los nombres de los suscriptores del periódico. Empleaban unas planchas que pasaban por una multicopista, consiguiendo, así, las tarjetas de papel, que posteriormente, pegaban en cada ejemplar con el nombre y la dirección de cada uno de los suscriptores.

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6) TELÉFONO

Aunque mucha gente crea que el inventor fue Alexander Graham Bell, su verdadero creador fue Antonio Meucci, quien en 1857 lo llamaría “teletrófono”. Este dispositivo se encarga de convertir las señales acústicas a eléctricas.
Cuenta El Norte que en un día cualquiera contaban con 1.500 conferencias, y que pasaban de 2.500 con algún acontecimiento de especial relevancia. A partir del año 1907, adquiere un servicio telefónico que ayudará en el día a día a los redactores. Tanta fue su importancia que colocaron en la cabecera de manera bien visible: <<Teléfono 71>>.

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7) REPROMASTER

Era una cámara fotográfica pero mucho mayor. En palabras de Miguel de Torre, antiguo jefe de producción del diario: “Se cogía el original, se fotografiaba y se adaptaba a la medida a la que iba a ir en la página para hacer un negativo. Se utilizaba para hacer grabados, y se utilizó hacia 1950 y 1960”. La repromaster funcionaba con lámparas similares a las de los flashes antiguos.

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8) GUILLOTINA

Máquina que permitía cortar las planchas de zinc que contenían varias fotos, e incluso disminuir el tamaño de las imágenes en caso de haber calculado mal su tamaño.

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Autoría: Alejandro Losada, Sergio Marín, David Muñoz, Jacobo Salgado y Víctor Valdivieso

 

 

La manzana mecánica

La llegada de los Macintosh supuso un gran avance para la tecnología. Hubo predecesores como los ITEK que vaticinaban su llegada, pero este fue mucho mejor de lo que se esperaba.

El primero de estos ordenadores data de 1984 y se llamó Macintosh 128K. A partir de ahí su producción no cesó hasta nuestros días y sus propuestas fueron cada vez más innovadoras. Al principio contaba con pantallas muy diminutas y cualquier dibujo que pasara de 10 o 20 Kb bloqueaba las filmadoras. El modelo Quadra 900 se hizo con un servidor 200 Mb de disco duro y 1 MB de memoria RAM.

¿Qué avances permitió?

La sección de Documentación es donde se notó considerablemente este avance. Los escritorios de los redactores estaban llenos folios impresos que eran más rápidos de consultar que la hemeroteca. La sección de documentación surgió casi con la informática.

Tenían un programa llamado “Phrasea” que archivaba las imágenes en unos disquetes de tamaño descomunal que se leían por los dos lados, con una capacidad de 6 GB, aunque se estropeaban con facilidad. Solo duraron 3 años hasta que las fotos escaneadas se comenzaron a guardar en un servidor.

Tuvo muchos inconvenientes, uno de ellos era que se averiaba al poco de instalarse y perdía todas las fotos almacenadas. De nada sirvieron las copias de seguridad ni los índices ya que se corrompieron.

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Foto extraída de la edición del 150 aniversario de El Norte de Castilla

La vida de los Mac de las redacciones de El Norte de Castilla

En el año 1991 llega a la redacción de “El Norte de Castilla” el primer Macintosh. Pedro Guerra, dibujante e infógrafo, fue el primero en experimentar y trabajar con el Macintosh. Enseguida aparecen los llamados técnicos informáticos y se incorporan a la planilla del periódico. Los cuatro técnicos actuales, Isaac, Iván, Miguel Crespo, actual director técnico, y José Antonio, sabían bien sobre los cambios que producirían aquellos inicios de la informática en la redacción. Iván era el encargado de conservar cada máquina que se iba quedando atrás.  Más de una decena en apenas 15 años.

Hubo numerosas máquinas como Classic (I y II), un LCII, un Centris o el Mini Mac, que venían acompañados de pantallas planas de TFT. Digamos que es prácticamente la historia reciente de Apple. Por supuesto, no todas poseían las mismas funciones.

En los talleres también se requería equipos modernos, principalmente para la publicidad. Tenían los IIFX, que eran como los IICI pero más anchos y con pantalla grande, ya que eran los que se encargaban de los anuncios. Los FX incorporaron unas pantallas alargadas que permitían contemplar la página en tamaño real, A3.

El avance de la informática fue rápido y trepidante tanto dentro como fuera del periódico. Tanto así que se multiplicaron los ordenadores. El “cuarto de los técnicos” estaba repleto de máquinas y una habitación en la planta de arriba guarda un gran armario con 19 ordenadores.  Estos cuartos eran donde se encontraba la información y donde se realizaban los procesos para elaborar el periódico.

En 2001 surge la fotografía digital en El Norte. A partir de aquí se empezaron a guardar en CD, que podían almacenar dos o tres días de trabajo. En 2004, cabían 700 fotos comprimidas. En 2005 se empezó a usar el DVD, que almacenaba 1400 fotos sin comprimir. Pasaron de utilizar 800 KB a 4MB.

La revolucionaria redacción portátil

Los ordenadores portátiles de Mac revolucionaron la manera de redactar. Ahora se podía escribir desde donde estés sin necesidad de ir a la redacción.

Uno de los primeros fue el Powerbook170 de Apple. Salió en 1991 y contaba con una  pantalla de 9,8 pulgadas en blanco y negro. Tenía una bola situada en el teclado a modo de ratón, una unidad de disquete de 3.5 pulgadas y conexión a la línea telefónica, así como 4 Mb de memoria RAM y un disco duro de entre 40 y 80 Mb. Este ordenador costaba lo que hoy son 3.600 euros.

Grecia Osorio Carlos

María Martínez Abril

Sabina Sinovas Gómez

LOS CAJISTAS

Los nuevos propietarios de El Norte de Castilla tenían el objetivo de mejorar la tipografía y la información que ofrece el periódico a sus lectores. Por ello, “invierten en tipografías y amplían la red de corresponsales que abastecen al periódico de informaciones, incluso desde el extranjero.”
La tipografía que usaban en aquella época era de plomo, ya que la de madera había sido abandonada por su poca resistencia y solo se usaban para unos pocos tipos de letras concretos. Los cajistas, encargados de componer las líneas de texto con estos tipos móviles, no desaparecieron hasta los años veinte en El Norte de Castilla – principios del siglo XX, en algunos periódicos nacionales y de Barcelona – con la aparición de la linotipia.
El cajista recibía las noticias en cuartillas escritas a pluma. Primero, las leía y, a continuación, componía las líneas de texto con un componedor. El componedor era el arma del cajista, consistía en una regleta en la que se colocaban los tipos y que además contaba con una guía. Los tipos de letras se guardaban en diferentes cajones llamados chibaletes.
Los chibaletes presentaban una cuidada y práctica distribución: en el centro se encontraba la “e”, letra más usada en el español; en los dos cuadrantes superiores se hallaban las mayúsculas, menos usadas; y en los dos inferiores, las minúsculas junto a los cuatros tipos de espacios.
La dura labor de los cajistas no terminaba aquí. Una vez terminada la impresión, debían limpiar los tipos y guardarlos en su debido lugar. Además tenían que estar preparados para cambios repentinos en los artículos que les obligaban a rehacer gran parte de su trabajo. Los anuncios, en los que predominaban las faltas de ortografía, también eran parte de su trabajo. Un cajista necesitaba tener conocimientos de ortografía.
Al principio entraban como aprendices y podían llegar a pasar 5 años hasta que pudieran realizar solos su labor. Eran pagados por líneas elaboradas. Los diarios requerían de gran cantidad de cajistas para ser capaces de tirar un periódico, su personal era el mayoritario dentro de un diario.

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Adrián Fuente

Rebeca Lozano

Esther Martínez

Patricia Ortega

Los ITEK, el comienzo de la era de los ordenadores

Los ITEK salieron al mercado en 1977,  fueron el reemplazo de las máquinas de escribir y los predecesores de los Mac

¿Qué fueron los ITEK?

Eran máquinas con pantalla de fósforo verde que podían justificar las líneas e indicar el espacio que ocupaba el texto que se estaba tecleando.

Las líneas de texto iban acompañadas de una serie de códigos, que eran instrucciones del estilo de <<*p40iftr>>. Tenían que empezar y acabar por asterisco; si no, no funcionaban. La ‘p’ era para el cuerpo, la alineación ‘i’ o ‘d’, según estuviera alineado a la izquierda o a la derecha, respectivamente; la ‘f’ era para la fuente. Muy parecido a lo que hoy conocemos como el lenguaje html.

Estos ITEK no tenían ratón, ya que las pantallas solo eran terminales conectadas a un ordenador central y su única función era escribir. Su software fue el mismo desde su instalación hasta su retirada en el mercado, a diferencia de los ordenadores actuales, que se actualizan temporalmente. Los teclados eran más duros y pesados que los que conocemos ahora.

¿Qué supuso para el periodismo?  

Supuso un gran avance, ya que el redactor podía ver cuánto ocupaba lo que estaba escribiendo. Esto ocurría gracias a que contaba con una máscara en la parte superior del monitor, en la que el redactor indicaba cuántas columnas iba a escribir en el texto y la máquina le decía si le iba a caber o no.

De esta forma la informática hizo más fácil la labor de redacción, aunque su introducción a las redacciones tardó unos años después de su creación.

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Imagen extraída de la edición del 150 aniversario de El Norte de Castilla

Su llegada a El Norte de Castilla

El periódico adquirió su primer ITEK en 1983 y le dio uso hasta 1991. Al principio solo estaba en los talleres del diario y llegó a tener diez en estos cuando en la redacción todavía no se había estrenado.

Grecia Osorio Carlos

María Martínez Abril

Sabina Sinovas Gómez

La cinta perforadora, los agujeros de la información

La cinta perforada fue creada por Joseph-Marie Jakard y utilizada desde 1846 hasta 1990, son unas tiras de papel agujereadas con el propósito de almacenar datos. La utilización de la cinta perforada se centra en el ámbito de la comunicación con teletipos y telegramas.

Los operadores, que se encargaban de teclear el mensaje que era grabado en la cinta de papel, posteriormente lo enviaban por ella a gran velocidad.

El lector de cinta era capaz de enviar el mensaje a una velocidad considerablemente más alta del que un operador humano mediante el tecleo del mismo. De ese modo se ahorraban costes del alquiler de las líneas.

Las cintas perforadas en el punto de recepción eran usadas también para retransmitir los mensajes a otra estación.

A finales de los años 60 y principios de los 70 se comenzaron a utilizar como medio para almacenar datos en los micro-ordenadores de la época.

La cinta perforadora producía una serie de problemas, entre los que se encontraba la fiabilidad, ya que se repasaba manualmente cada copia de una cinta para poder comparar los agujeros de uno en uno.

El rebobinado de la cinta, además, era dificultoso y en la práctica una fuente de problemas. Había que manipularla con sumo cuidado para evitar que se rasgase.

En cambio, algunos sistemas empleaban cintas de papel plegadas. Estas, en las que no era necesario el rebinado, se antojaban menos dificultosas que las de papel enrollado.

En estos sistemas no había que rebobinar ni emplear un carrete de recogida extra, ni se requerían mecanismos para mantener la tensión; la cinta simplemente pasaba desde el contenedor proporcionado al lector, y de ahí al de recogida. Se replegaba por sí mismo y quedaba igual que cuando entró en el lector.

Estas cintas, que se comenzaron a utilizar en el periódico El Norte de Castilla desde 1978, supusieron un cambio poco duradero para las filas del decano diario, ya que a principio de los años ochenta ya se sustituyeron por los primeros ordenadores.

Por Germán Prieto, Lucía Ruiz y Marta Serra

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